El origen insólito de los utensilios de limpieza

¿Sabes por qué si tenías una escoba en la edad media podían acusarte de brujería? ¿O por qué la primera aspiradora no podía meterse dentro de las casas? Y ¿por qué hay dudas sobre el origen español de la fregona? Descubre estos y otros datos insólitos sobre los utensilios de limpieza que usas habitualmente.

Las mejores ideas surgen en los momentos más insospechados. Y si no, que se lo digan a Jalón cuando observó que añadiendo un palo a una bayeta se acabaría el fregar a ras de suelo o a Bissell y su primer prototipo de aspirador sin electricidad con el que pretendía minimizar los síntomas de su alergia al polvo.

Los utensilios que hoy usamos en la limpieza del hogar y que ahora nos parecen imprescindibles, son más modernos de lo que parecen. Algunos nacieron con otra finalidad ajena a la limpieza, otros se han asociado a supersticiones, y otros simplemente llegaron casi por casualidad y terminaron revolucionando al mundo.

La escoba, para barrer los malos espíritus

La existencia de la escoba ha acompañado al hombre casi desde el principio de los tiempos, aunque no siempre ha tenido la función que le adjudicamos hoy día. En la antigüedad era un instrumento muy utilizado en asuntos relacionados con la superstición y la magia. Con la escoba se barrían los males divinos y humanos que acechaban al hombre.

Las primeras escobas consistían en un manojo de ramas atado a un palo que facilitaba bastante la tarea de retirar del suelo todo aquello que molestaba. Para su fabricación se empleaba sorgo escobero, una planta similar al maíz cuyas ramas son largas y resistentes.

En la época de la caza de brujas (entre los siglos XV y XVIII) empezó a circular la idea de que la mujer que tuviera una escoba era, sí o sí, una bruja. La sospecha venía de la creencia de que las malvadas hechiceras las utilizaban para esconder entre sus ramas las hierbas prohibidas por la inquisición, es decir, aquellas que producían alucinaciones. Desde entonces, y por este motivo, se representa a las brujas como mujeres ancianas que vuelan en una escoba acompañadas por un gato.

No sería hasta el siglo XIX cuando se fabricase la primera escoba similar a las que usamos en la actualidad. Los creadores del nuevo diseño fueron varios miembros de la Sociedad Unida de Creyentes en la Segunda Aparición de Cristo, conocidos como Shakers, que cambiaron su fisonomía.